¿A Dios le faltó un día?
pensé que a Dios le faltó
un día de creación…
“¡que se haga la música!”
y la brisa iría esperando
que el mundo fuera canción.

Creó la luz…sol…estrellas…
dando a todo el “visto bueno”.
Pues no le faltó un día…
fueron primeros acordes,
de una partitura a estreno.

Y el concierto que empezó
por la tierra se extendió
y fue sublime el arpegio
que como dama de noche
toda la tierra invadió.

Dios vio que “todo era bueno”
y los días que creaba
al terminar su trabajo
en canción de un arroyuelo,
su creación transformaba.

Y hubo seis días de fiesta
y todo la creación al unísono cantó
como coro de jilgueros
todos la misma canción.

 Al ser Dios el director
sublime acorde mostró.
Dios quería un sustituto.
“hagamos al hombre” dijo,
y enseguida lo encontró.

Y Dios ofreció al hombre,
ser director…de alegría.
de ese gran aleluya,
que Hendel a Dios plagió,
que duraba noche y día.

 Desde que Dios lo creó
la música dirigía
por su condición humana
como canción de cañada,
fácil desaparecía.

Dios preparó un gran concierto
y dijo a la creación:
hoy la banda de mis niños,
a los que enseñé a sonar,
han de tocar la canción.
y fue la del Nazareno.

Quien el silencio invadió
y el popurrí que tocaron,
que ellos mismos compusieron,
toda la tierra aplaudió.

Autor: Don Juan Cano Cabanillas.